Así suenan las letras del reguetón leídas como si fueran poesía

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“Sigue tu camino que sin ti me va mejor / Ahora tengo a otras que me lo hacen mejor / Ahora soy peor, ahora soy peor, por ti”. No es Baudelaire, sino Bad Bunny. El puertorriqueño Víctor Emanuelle Ramos se preguntaba cómo sonarían las letras de canciones de reguetón leídas como si fuera poesía.

Aprovechando su voz grave y el estudio de grabación que se ha ido montando poco a poco en su casa, este estudiante de Ciencias Políticas de 23 años publicó este 6 de septiembre un vídeo jugando con este contraste, a modo de broma. La repercusión ha sido tal, que ya ha compartido otras grabaciones similares en redes sociales.

Cuando no tengo nada más que hacer, me pongo a declamar canciones de reguetón.

“Siempre me han dicho que tengo un talento natural con la voz y que debía aprovecharlo. En la universidad empecé a hacer radio y locución. Durante una prueba de sonido, decidí leer la letra de una canción del dúo Plan B“, cuenta Ramos a Verne por teléfono desde Puerto Rico, con una voz tan profunda como en sus vídeos.

El reguetón es desde hace más de una década un fenómeno cultural que ocupa las listas de éxitos musicales de todo el planeta. Es la exportación más popular de Puerto Rico para el mundo. “Nos sentimos muy orgullosos de esta música, aunque es cierto que hay un debate muy activo sobre si sus letras son machistas”, cuenta el estudiante.

Tras el éxito del primer vídeo, que se ha llegado a reproducir en las plantallas de una macrodiscoteca de México, lanzó un segundo con la letra de Soy peor de Bad Bunny, músico mucho más popular en el mundo que el grupo Plan B. Esta segunda grabación supera el millón de visualizaciones en Twitter en sus primeras 48 horas de publicación.

Pregunta: ¿Las letras de Bad Bunny pueden ser leídas como poesía?

Respuesta: Yeh yeh yeh.

 

Me enviaron esto. En un antro en San Pedro, México. He muerto, búsquenme en la otra vida
En su tercer vídeo, regresa por petición popular a Plan B con el tema Guatauba, aunque asegura no tener claro de si va a convertir esta parodia recurrente en un proyecto a largo plazo, como le sugieren muchos usuarios de redes sociales.
Lo que yo quiero es una gata.
Más allá de la broma, estos vídeos demuestran cómo la cultura pop es un poderoso vehículo a la hora de generar conversación. Así ha ocurrido con el punk de Sex Pistols en los 70, la movida madrileña en los 80 y el techno alemán tras la caída del muro de Berlín en los 90.
A su manera y a pesar de sus contradicciones, el reguetón también se ha convertido en símbolo de libertad. “Tiene algo inherentemente político. Solo hay que ver el perreo masivo a modo de protesta de este verano, ante la mansión del gobernador Ricardo Roselló justo antes de que dimitiera a su cargo“, recuerda Ramos.
Lo que sí que tiene claro después de recibir tanto elogios por sus habilidades para la locución es que desea combinar la política y la comunicación en su carrera profesional. Ramos ya colabora con el podcast informativo Plan de Contingencia. Y en su tiempo libre, confiesa, prefiere leer textos de Cortázar y versos de la poetisa argentina Alfonsina Storni antes que los de Bad Bunny.
Hemos convertido los versos reguetoneros que el puertorriqueño ha popularizado en Twitter en poemas medievales. Aquí puedes leerlos.

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