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El barco con 629 inmigrantes llegará esta semana a València tras el ofrecimiento del Gobierno

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El Gobierno de España ha ofrecido el Puerto de València para que atraque el barco que navega a la deriva con 629 inmigrantes a bordo y al que Joan Ribó, alcalde de València, había ofrecido la ciudad para permitir que la embarcación tomase tierra.

Así se lo ha comunicado por teléfono la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, al presidente de la Generalitat Ximo Puig.

La embarcación, de nombre Aquarius, pertenece a la ONG francesa SOS Méditerranée. Hasta el momento, tanto Italia como Malta le han negado un puerto (pese a que la ONU así se lo ha pedido) para desembarcar pese a que transporta 629 inmigrantes, entre ellos 123 menores y siete embarazadas. Una de ellas ha dado a luz esta misma noche, tal como ha revelado hoy el alcalde de València, Joan Ribó, cuando ha anunciado su propuesta de ofrecer la ciudad para que estas personas pudiesen tomar tierra.

El barco llegará a finales de semana al puerto de Valencia, que está preparado para acogerlo, según fuentes que coordinan el dispositivo. Según la distancia a la que se encuentra actualmente el barco, en aguas del Mediterráneo entre Italia y Malta, las estimaciones indican que tardará cuatro días en llegar al puerto valenciano.

El Gobierno valenciano ha convocado para mañana la comisión mixta coordinada por la Generalitat para la atención y acogida de personas refugiadas y desplazadas forzosamente, con el fin de coordinar la llegada a València del barco Aquarius.

Así lo ha anunciado la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, quien ha agradecido la “rapidez” con la que ha reaccionado el Gobierno de España y “la nueva sensibilidad” que hay en ese Ejecutivo hacia las personas refugiadas.

La comisión mixta, que se reunirá hoy a las 16.30 horas, está compuesta por las diferentes Consellerias implicadas (Sanidad, Educación e Igualdad y Políticas Inclusivas), la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, las Diputaciones, la Universidad de Valencia y las entidades Accem, Cepaim, Cear, Cáritas, Acnur y Cruz Roja.

Oltra ha explicado que a la reunión asistirán también representantes del Ayuntamiento de València, que será “la ciudad de primera acogida” de estas personas, y de la Autoridad Portuaria de Valencia, “que abre su puerto a la solidaridad, al derecho humanitario y a acoger a las personas que huyen del horror, de los conflictos bélicos, las bombas y las miserias”.

El ministro del Interior italiano y líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, ha confirmado que el barco al que le negó desembarcar en Italia se dirige ya a España, después del ofrecimiento realizado por el Gobierno de Pedro Sánchez. “Victoria. 629 inmigrantes a bordo del barco Aquarius en dirección a España. Primer objetivo logrado”, escribió el ministro populista en sus redes sociales.

La comida se acabará en breve y el calor aprieta en la cubierta del Aquarius, donde los 629 migrantes esperan agrupados bajo lonas mientras se resuelve el desembarco del buque en el puerto de València autorizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Sánchez ha dado instrucciones para que España “cumpla con los compromisos internacionales en materia de crisis humanitarias” y acoja al barco Aquarius en el puerto de València.

Habían ofrecido sus puertos la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el de València, Joan Ribó, y ha sido el president de la Generalitat, Ximo Puig, el que ha traslado su autorización al Gobierno para realizar esa acogida.

En el buque viajan junto a los migrantes la periodista de RNE Sara Alonso y el fotoperiodista Óscar Corral -junto a una tercera reportera de El País- quienes han alertado de que la comida podría acabarse pronto.

El barco de la ONG Sos Méditerranée -con la asistencia de Médicos sin Fronteras- tiene 629 inmigrantes a bordo, entre ellos un centenar de niños, y se encuentra a 35 millas de Italia y 25 de Malta, esperando que se concrete esa autorización para desembarcar, después de que las autoridades italianas y de Malta no lo hayan permitido.

La comida se acaba y el calor aprieta

Dentro del barco, “la gente está preocupada porque no tiene información, quieren que les dejen cargar el teléfono móvil para hacer llamadas y avisar a su familia y estamos en medio del Mediterráneo”, ha relatado Oscar Corral, que con su trabajo está poniendo rostro a los protagonistas de este drama.

“Hace calor y se han colocado lonas, pero empieza a haber problemas de espacio; hay momentos de tensión porque en toda la mañana el barco no se ha movido y no tienen ningún tipo de información”, ha añadido el fotoperiodista de El País.

Corral opina que “la solución debe ser rápida” porque los responsable del barco aseguran que la gestión de la comida para más de 600 personas no está calculada para muchos días.

“Hay que dar una solución porque la comida se va a acabar“, explica este reportero, quien alerta de que “empiezan a saltar chispas por cuestiones de espacio; los migrantes se están agrupando por nacionalidades y se están creando guetos”.

A los inmigrantes ya les empieza a pesar el cansancio por los días de navegación, ya que algunos fueron rescatados el pasado sábado y la capacidad del barco no es suficiente para estar tantas jornadas en el mar.

“La gente ya está muy cansada, llevamos dos días aquí dentro del barco, más la jornada de fuera”, ha alertado Sara Alonso, periodista del área internacional de RNE, quien ha detallado que los hombres duermen en la cubierta del buque, mientras que las mujeres y los niños en el interior.

Uno de los sanitarios de Médicos Sin Fronteras que está atendiendo a los migrantes, David Beversluis, también alerta de que a partir de mañana no tendrán “suficiente comida”. “Tienen agua y alimentos para todos, pero solo para hoy y no van a tener suficiente para mañana”.

Por el momento, la mayoría de los inmigrantes presenta síntomas de cansancio y deshidratación y mareos que el personal del barco puede atender, ha señalado el facultativo, quien advirtió de que la situación puede empeorar si se mantiene mucho más tiempo esta situación de “hacinamiento y estrés”.

Aunque crece la preocupación por el estado de algunos migrantes, como las mujeres embarazadas y también “15 personas con quemaduras químicas serias en el cuerpo debido a la mezcla entre el agua del mar y el gasóleo durante la travesía”.

Otros 790 inmigrantes, rescatados ayer en el Mediterráneo, esperan en otro barco de la Guardia Costera italiana a que también se les indique un puerto para desembarcar.

Fuente: Levante-EMV

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