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Donald Trump

Juan, un inmigrante indocumentado de Guatemala, mira con desconfianza apoyado en un árbol mientras se le acerca un extraño. Lleva el miedo grabado en los ojos. Aún así, accede a contestar preguntas sobre la llegada de Trump al poder, probablemente la causa central de ese mismo temor. Dice balbuceando que espera que no pase nada, que no le vengan a buscar para deportarle, antes de buscarse una excusa para alejarse del árbol y zanjar la conversación.

Justo en frente contemplan la escena José Luis, Rubén y José Angel, dos mexicanos y un hondureño que hacen el corillo de cada mañana frente al Home Depot de Alhambra, al sur de Los Angeles, una multinacional del bricolaje que se ha convertido en punto habitual de peregrinaje de jornaleros a cambio del sueldo mínimo interprofesional. Y a veces, ni eso.

Es una opción a la que no piensan dejar de recurrir a partir del 20 de enero, cuando Trump empiece a tener potestad para hacer tangible su discurso incendiario de campaña contra los inmigrantes. Su intención, aunque le bailen un tanto los números, es deportar entre dos o tres millones de indocumentados, la mayoría hispanos.

Sabemos que las cosas van a cambiar“, apunta José Luis, el más veterano de los tres, oriundo del Distrito Federal. “Quisiéramos que no, pero me temo que no hay nada que hacer si al final hace lo que ha prometido. Todos tenemos el temor de que nos avienten del otro lado de la frontera por cualquier cosa”.

Para José Angel, hondureño casado con una mexicana, el presunto futuro aterrador que les espera no tiene sentido, ya que aunque se los lleven a todos de vuelta a sus países, no cree que haya gente con pasaporte americano que los pueda reemplazar. “Los gringos no quieren hacer nuestro trabajo, está claro. A nosotros nos toca cavar zanjas de muchos pies de profundidad y sacar toda la porquería. No creo que un chico blanco esté dispuesto a eso“.

El lado amable de su situación es el hecho de vivir en California, una ciudad que el lunes dio un paso importante para protegerles ante lo que pueda suceder. Tanto el alcalde, Eric Garcetti, como el fiscal municipal Mike Feuer, anunciaron un fondo de 10 millones de dólares que ofrecerá ayuda legal a los indocumentados que enfrenten un proceso de deportación.

“No sabemos cuan justa será la nueva Administración en cuestiones de política migratoria, pero ya hemos escuchado la peligrosa retórica de la elección”, indicó Garcetti durante una rueda de prensa. “Necesitamos apoyar a la gente que no se puede permitir o que no sabe que necesita un abogado“.

Además de Los Angeles, Santa Ana, en el condado de Orange, se ha sumado a la lista de ciudades santuario que ya han anunciado que no colaborarán con Trump en su intento de realizar deportaciones masivas. Son urbes -Nueva York, Chicago y San Franciso están en la lista- que ofrecerán apoyo político a aquellos que estén en el país sin papeles.

“El día después de ser elegido (Trump), nuetros niños se derrumbaron. Pensaron que iban a deportar a sus padres”, señaló tras presentar la iniciativa Sal Tinajero, miembro del Concejo de Santa Ana. “Queremos decirles que van a estar protegidos. Si vienen a por ellos, tendrán que pasar por nosotros primero“.

Aún así, el miedo sigue vivo. Salvador Sarmiento, líder de la Red Nacional de Jornaleros, dice a El MUNDO que es evidente. “La incertidumbre es mucha por lo que este personaje ha dicho y por las personas con las que se está asociando para formar Gobierno”, explica. “Sólo nos queda esperar a ver cómo llegarán las redadas y ver a cuánta gente van a afectar”.

Sarmiento se refiere a Kris Kobach, secretario de estado de Kansas y el hombre que Trump tiene en la mira para que se incorpore a su equipo de inmigración en enero. Célebre es la frase que pronunció en 2012: “Si quieres crear un empleo mañana, expulsa hoy a un extranjero ilegal”. Puede ser la persona que ayude al presidente electo a revertir leyes como la aprobada por Obama para proteger a jóvenes indocumentados que entraron cuando eran niños.

Trump convoca una rueda de prensa para el 11 de enero

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy que el próximo 11 de enero ofrecerá en Nueva York una rueda de prensa, la primera desde que ganó las elecciones del 8 de noviembre.

Trump hizo el anuncio en un mensaje por la red Twitter, el método que viene usando para anticipar algunas medidas y criticar actuaciones ajenas. Sólo dijo que será una “rueda de prensa general”, sin mayores detalles.